¿Qué tipo de anestesia empleamos en la cirugía facial?

En la mayoría de nuestras intervenciones empleamos anestesia local con sedación en mayor o menor grado para garantizar el éxito de la operación y eliminar el dolor del procedimiento. Con este tipo de anestesia el paciente permanece semidormido y respirando por la boca, y no siente ningún dolor. La idoneidad de combinar la anestesia local con la sedación queda demostrada en el éxito de nuestros resultados y la satisfacción de nuestros pacientes. Te explicamos por qué.

Junto con la anestesia local para evitar el dolor en la zona a tratar, la sedación permite reducir el estrés de los pacientes para que estén más cómodos y relajados durante la cirugía. Sin ella, se puede ir creando en el paciente un estado de nerviosismo al escuchar y sentir cada paso dado por el cirujano y su equipo. A su vez, esto puede afectar a la labor del equipo médico y comprometer el resultado final de la intervención. El nivel de sedación depende del tipo de cirugía y su duración. Por ejemplo, en la rinoplastia aplicamos una sedación profunda por vía intravenosa dado que la operación puede durar hasta dos horas. Con la sedación profunda, prácticamente todos los pacientes permanecen plácidamente dormidos durante la intervención.

¿Cuándo se recomienda la anestesia general?

Normalmente, se administra al paciente anestesia general cuando se va a realizar más de una cirugía en la misma intervención, es decir, varias cirugías al mismo tiempo. Lo vemos claramente en la cirugía de feminización facial, en la que operamos al mismo tiempo diferentes rasgos de la cara (frente, pómulos, nariz, mentón…) para dar al rostro un aspecto más femenino. Debido a la prolongación del tiempo en quirófano, y a las consecuentes molestias para el paciente, aplicamos anestesia general y le dormimos completamente.

Por el contario, cuando se trata de pequeños retoques, por ejemplo, en tratamientos antienvejecimiento, podemos optar por aplicar únicamente anestesia local, sobre todo cuando la intervención no dura más de unos 20 o 30 minutos. Es el caso también de la bichectomía, una cirugía sencilla con la que conseguimos adelgazar el rostro y en la que habitualmente no es necesario aplicar ningún tipo de sedación. De hecho, en Icifacial la extracción de las bolas de Bichat tampoco requiere puntos para su cicatrización debido al pequeño tamaño de la incisión.

La labor del anestesista es clave

En todas nuestras operaciones los pacientes están monitorizados en todo momento por nuestro equipo de médicos anestesiólogos expertos en cirugía de la cara y el cuello. Un equipo altamente cualificado y preparado para el manejo de la vía aérea, intubaciones difíciles, control de la consciencia y sedación profunda. El anestesista se encarga además de la monitorización de las constantes vitales de los pacientes durante el procedimiento y su posterior recuperación.

Al mismo tiempo, es el profesional responsable de analizar una serie de pruebas diagnósticas previas a la operación para confirmar que el paciente es apto para la cirugía. Estas pruebas incluyen:

  • Analítica con estudio de coagulación para evitar sangrados
  • Radiografía de tórax
  • Electrocardiograma

Sus resultados serán especialmente relevantes en personas mayores de 45 años, fumadoras o con antecedentes familiares de alguna enfermedad.

Aunque algunos pacientes refieren ciertas preocupaciones sobre la administración de la anestesia, son muy raros los casos en que se producen complicaciones graves. En este sentido, la experiencia y profesionalidad de los médicos anestesiólogos es esencial para garantizar la seguridad de los pacientes dentro del quirófano.

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