Otoplastia en niños, ¿a qué edad la recomendamos?

La otoplastia es la cirugía para corregir la forma o posición de las orejas. Normalmente la relacionamos con las orejas de soplillo, fuente de muchos complejos para algunos niños y adolescentes. Ante el miedo de los padres de someter a los menores a una operación, esta intervención se suele posponer en el tiempo hasta que los niños tienen capacidad de decidir. Sin embargo, nuestra recomendación es realizar la cirugía lo antes posible, a partir de los 6-7 años, momento en que las orejas dejan de sufrir transformaciones.

Esta recomendación responde a dos motivos principalmente. Por un lado, la otoplastia es un procedimiento sencillo donde el riesgo para los pacientes es muy bajo y se garantiza su máxima seguridad. Para evitar que los niños se asusten y mantener un mayor control de la cirugía, solemos aplicar anestesia general, sobre todo a los más pequeños. Con los adolescentes administramos anestesia local con ligera sedación para reducir el nivel de nerviosismo que puede ocasiones la operación.

Por otro lado, los complejos suelen empezar a desarrollarse a partir de los 6 años, cuando los niños comienzan a tomar conciencia de su propia imagen. Es por ello que, si realizamos la operación en torno a esta edad, estaremos contribuyendo a su bienestar emocional y eliminando obstáculos en su desarrollo personal. Además, aunque la operación se realice a edades muy tempranas, los resultados no se verán afectados en el futuro. Son permanentes.

En qué consiste la intervención de otoplastia 

Durante la otoplastia el cirujano realiza una remodelación del cartílago de la oreja, generalmente un procedimiento más sencillo en los niños ya que sus cartílagos son más blandos. A través de una pequeña incisión detrás de la oreja se procede a su modificación.

En algunos casos también será necesario eliminar la piel sobrante o definir los pliegues de la oreja para que los resultados sean naturales. Una vez anclado el cartílago a su nueva posición, se cierra la herida quirúrgica, quedando la cicatriz en la zona posterior de la oreja. De esta forma evitamos dejar ningún tipo de cicatriz visible. Así, tras su recuperación, para los niños será como si nada hubiera pasado.

Este procedimiento tiene una duración aproximada de apenas unos 30-45 minutos y generalmente no presenta complicaciones. En caso excepcionales se puede producir un hematoma en la zona tratada o, durante el postoperatorio, una infección en el cartílago. Sin embargo, la alta cualificación y experiencia del equipo de Icifacial garantiza la seguridad de los pequeños.

Los niños pueden volver a su rutina habitual tras 2 días de reposo

Después de la cirugía, basta con favorecer el reposo de los niños durante unos 2 días para propiciar su adecuada recuperación. Durante ese par de días dejamos un vendaje continuo para favorecer la cicatrización. Una vez se retira, colocamos únicamente un vendaje nocturno durante una semana aproximadamente, hasta la retirada de los puntos para facilitar que las heridas se cierren en la posición adecuada.

A posteriori, recomendamos:

  • Que los niños lleven una cinta elástica entre 1 y 2 semanas para mantener la posición final de las orejas y evitar que se doblen hacia delante y el cartílago se pueda ver afectado.
  • Mantener las heridas limpias y secas en todo momento para evitar posibles infecciones.
  • Tener cuidado de no dañar la cicatriz durante el aseo personal, sobre todo cuando se lava el pelo.
  • Evitar la exposición al sol. Si tenemos que salir, aplicarles crema solar de factor +50 para proteger la zona tratada.

En todo momento, contamos con el apoyo y con el consentimiento informado de los padres de los niños y adolescentes, a quienes hacemos partícipes de todas las pautas que deben seguir y cómo realizar el cuidado de la zona tratada en casa. Ellos son un pilar fundamental para que la operación sea un éxito.

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